¿Cómo evitar caer en discrepancia fiscal?



Las personas físicas pueden ser objeto del procedimiento de discrepancia fiscal del Servicio de Administración Tributaria (SAT). Esto sucederá cuando el monto de las erogaciones del contribuyente en un año sea superior a sus ingresos declarados.

(Así lo establece el artículo 91, párrafos primero y séptimo, fracciones I y II, de la Ley del Impuesto Sobre la Renta (LISR).)


Se consideran erogaciones los gastos, las adquisiciones de bienes, los depósitos en cuentas bancarias y de inversión, y los pagos de tarjetas de crédito.

Para determinar el monto de las erogaciones, la autoridad fiscal podrá utilizar cualquier información que obre en su poder, ya sea porque conste en sus expedientes, documentos o bases de datos, o porque haya sido proporcionada por un tercero u otra autoridad.

Abril es el último mes para que las personas físicas presenten la declaración anual.

Te traemos unos consejos para que no caigas en discrepancia al presentarla.


Controla tus finanzas personales para no caer en discrepancia fiscal


Lo primero que debes hacer es dedicar tiempo para conocer a profundidad todo el procedimiento. Además, debes llevar un  control estricto de tus finanzas personales, especialmente en el manejo de cuentas.

Por otro lado, debes saber que la mayoría de las discrepancias se deben a donaciones a los familiares o a créditos.

Es decir, estos dos conceptos hacen que tengas más gastos que ingresos en el año. Por eso debes tener los comprobantes cuando hagas la aclaración con el SAT. Este control se debe hacer antes de empezar a presentar la declaración anual.


Premios, préstamos o donaciones


Si ya estás elaborándola, debes enfocarte en otros aspectos. Lo primero es revisar que que la información precargada sea correcta. Si a lo largo de 2019 obtuviste préstamos, premios o donaciones, debes reportarlos en la declaración anual.

Para esto, la ley dice que se deben reportar los premios o préstamos que superen los 600 mil pesos en conjunto, o los 500 mil pesos tomando en cuenta el salario.


Fuente: El Contribuyente